La
divulgación científica
es el conjunto de actividades que interpretan y hacen accesible el conocimiento científico al público
general, es decir, a todas aquellas labores que llevan el conocimiento
científico a las personas interesadas en entender o informarse de ese tipo de
conocimiento. La divulgación pone su interés no sólo en los descubrimientos
científicos del momento (por ejemplo, la determinación de la masa del neutrino),
sino también en teorías más o menos bien establecidas o aceptadas socialmente
(por ejemplo, la teoría de la evolución) o incluso en campos enteros del
conocimiento científico (por ejemplo, la historia de la astronomía).
Es importante la divulgación científica que aparece reflejada
históricamente en multitud de obras de diferentes autores. Entre las primeras
obras evocadoras de la divulgación científica en el pasado remoto pueden
citarse los Diálogos
sobre los dos máximos sistemas del mundo , del astrónomo
italiano Galileo Galilei,1
en la que tres personajes dialogan durante cuatro días sobre las visiones aristotélica–ptolomeica
y copernicana del Universo. La revista
norteamericana Popular Science (fundada en 1872) es probablemente la
primera publicación general que apareció con un carácter divulgativo.
En la actualidad, la divulgación científica se realiza en
prácticamente cualquiera de los formatos que existen en los diferentes medios de comunicación:
documentales de televisión, revistas de divulgación científica, artículos en
periódicos generales o páginas de Internet dedicadas a esta labor. Existen
incluso canales de televisión dedicados exclusivamente a la divulgación
científica o en los que esta nueva disciplina forma una parte destacada de la
programación, tales como Discovery
Channel o National Geographic Channel. Por el gran
interés que ha surgido en muchos de los medios de comunicación por hacer de la
ciencia uno de los temas centrales, la divulgación científica también recibe el
nombre de periodismo científico.
La divulgación científica se expresa de manera más precisa en
libros específicos sobre un tema. Algunas obras divulgativas han llegado a
convertirse en auténticos best-sellers, como Historia del tiempo, de Stephen
Hawking, o Los dragones del Edén, de Carl Sagan.
Este último recibió el Premio Pulitzer en 1978. Desde el punto de
vista de la literatura, la divulgación científica constituye un subgénero del ensayo.
El periodista que se dedica a la divulgación de la ciencia es tan
importante como el científico que genera preguntas y descubrimientos, ya que
los nuevos conocimientos necesitan un agente difusor que pueda hacerlos llegar
al público. La divulgación científica tiene como finalidad de que el receptor
se asegure de lo sucedido o simplemente se entere de lo pasado.
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